Pornografía
Porno, memoria y votos...
PARA QUE vean ustedes lo que supone un tiempo electoral: sale toda la basura acumulada durante años. Toda la basura. El caso más elocuente es el de las fotos pornográficas que han escandalizado a España desde Extremadura. Según el artista fotógrafo, señor Montoya, esas fotos fueron hechas hace diez años. Fueron expuestas en una vieja iglesia extremeña en el año 2003. Ofendidos los obispos de la zona, obligaron a una disculpa del señor Rodríguez Ibarra, disculpa que fue aceptada. Se sabe también que la Junta financió la edición del catálogo en esa fecha. Y, sin embargo, sale a la luz ahora, en marzo del 2007. Casualmente, cuando va a comenzar la campaña de las elecciones municipales. Casualmente también, cuando el consejero de Cultura de esa comunidad es el candidato socialista a la alcaldía de Badajoz.
¿Casualmente he dicho? En política no existen casualidades. Lo que existen son archivos. Si hay ocho mil municipios en España, al menos en cuatro mil se está hurgando en las facturas, recibos y otros papeles de los regidores cesantes y de los nuevos aspirantes. El PP extremeño, que quizá estuvo de vacaciones estos años, recobró de pronto la memoria y denunció este pestilente caso de falso arte y ofensa gratuita, por no decir indecente, a las creencias y símbolos del catolicismo. Lo malo de la denuncia es que nos hizo creer que se trataba de un hecho actual, de los últimos días. Lo perverso es que la blasfemia que contienen esas fotos sólo ofende al PP cuando le sirve para sacar votos de los creyentes. Antes, no. ¡Cómo andamos de ética, Señor!
¿Quiero decir con ello que disculpo el contenido de las fotos? En absoluto. Podrán tener todos los contrastes que dice su autor. Podrán ser vocacionalmente artísticas. Pero su contenido es algo que no me atrevo ni a escribir. Ni siquiera los panfletos anticlericales del siglo XIX llegaban a esa representación obscena de los santos, de Cristo y de la Virgen María. Hace falta mucho odio a todo lo católico para fabular unas escenas como las retratadas. Hace falta una mente muy retorcida para convocar a actores y hacer ese libelo de retratos. Y hace falta mucho desprecio a las creencias de los demás para herirlas de esa forma invocando el sagrado concepto de la libertad.
Respecto a la Junta de Extremadura, es cierto que no puede impedir la difusión de esas imágenes. Como dice el consejero de Cultura, los gustos artísticos no tienen por qué ser compartidos ni combatidos por los gobernantes. Pero lo que no puede hacer un gobernante, aunque sea agnóstico, es financiarlos. Porque el dinero no es de un consejero. Ni de un Gobierno. Es dinero de todos. Pero algunos dispensadores de subvenciones no lo consiguen entender.
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